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MICHAEL PHELPS

. Posted in Últimas Noticias

MICHAEL PHELPS

 

 

Michael Phelps, el orgullo de los hiperactivos

 

Ya está en la historia para siempre. Es el más grande deportista de todos los tiempos, el que más veces ha subido a un podio olímpico. Michael Phelps, el tiburón de Baltimore, el hombre-pez, puede retirarse con la conciencia tranquila. Ya vive convertido en leyenda.

 

Lo que no todo el mundo sabe es que el pequeño Michael era un niño demasiado movido. El mejor nadador de la historia era incapaz de estarse quieto en clase o cenar en su casa sentado. Pronto le buscaron una solución. En el colegio recomendaron a su madre que consultara con un pediatra. “Su hijo tiene TDAH”. Una vez efectuadas las pruebas diagnósticas, las palabras del médico tranquilizaron en cierto modo a su madre. “Es un trastorno que tiene tratamiento: psicológico y farmacológico”.

 

El TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) afecta a entre un 3 y un 7 por ciento de los niños, según la Guía del Ministerio de Sanidad español, coordinada por el psiquiatra José Ángel Alda, del Hospital Sant Joan de Deu. Su causa se encuentra en una disfunción en el lóbulo frontal del cerebro consistente en un déficit de noradrenalina y dopamina en el espacio interneuronal.

Los padres de Michael se separaron cuando él tenía 10 años. En los Juegos de Pekín, en una de las ruedas de prensa que se celebraron, el mejor nadador de la historia hizo una confesión dolorosa: “Muchas veces he pensado que soy nadador porque mis padres no se llevaban bien. Me refugiaba en la piscina para no verlos discutir”.

 

Lo que consiguió Phelps en Pekín ya pertenece a la historia. Se sometió a la presión de participar en ocho especialidades diferentes, con eliminatorias y semifinales que había que superar, nadando por las mañanas y por las tardes y con un solo resultado posible: la victoria. Todo lo demás, después de sus seis oros en Atenas cuatro años antes, habría significado no ser capaz de cumplir su sueño, su ambiciosa propuesta de superar las siete victorias de Mark Spitz en los Juegos de Munich’72.

 

La motivación, un elemento clave para la mejora de los niños hiperactivos, fue una herramienta decisiva de cara al éxito de Phelps en Pekín. Antes de los Juegos, el australiano Ian Thorpe, otro de los grandes mitos de la natación, había dicho que no creía que Michael fuera a ganar los ocho oros. Lejos de enfadarse o contestar a través de la prensa, Phelps recortó el artículo y lo colgó en su taquilla. Decidió responder en la piscina.

 

En su vida fuera del deporte, Michael Phelps ha pasado por algún que otro disgusto. A los 19 años fue arrestado en el Estado de Maryland por conducir bajo los efectos del alcohol. Fue multado y obligado a dar charlas a estudiantes de bachillerato sobre los riesgos de conducir bebido. “Fue un incidente aislado y creo que decepcioné a mucha gente con aquello”, reconocería más tarde en una entrevista.

 

Cinco años después Phelps volvió a tener un problema, esta vez con consecuencias serias sobre su actividad como nadador. Un periódico inglés mostró una foto suya fumando marihuana en una fiesta universitaria. La federación estadounidense lo sancionó tres meses sin poder competir y la compañía de cereales que lo patrocinaba retiró su imagen de todas las cajas terminando de golpe uno de los mayores contratos publicitarios de la historia del deporte.

 

En los Juegos de Londres Phelps agrandó su leyenda con otras seis medallas olímpicas que elevaban su total a una cifra récord de 22. El de Baltimore estará para siempre en la memoria del deporte. Sus triunfos en la piscina, como los de Mark Spitz, jamás serán olvidados. Y su gran mérito fue luchar con el TDAH desde niño. Convivir con el trastorno y saber encauzar su energía.

 

Es el orgullo de los hiperactivos.

SHI-ES/LO/ADHD/12/0142

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