OBRA SOCIAL HERMANDAD

La Hemandad de la Esperanza de Triana se vuelca con el Centro dentro de su programa de acción social.

Leer más

FORO APOYO FAMILIAR

El Centro de Apoyo Infantil, ofrece este foro de apoyo para las familias, en el que poder compartir, experiencias, problemas, éxitos...

Acceder

RECURSOS Y MATERIALES

Para todos los familiares del Centro, os dejamos materiales que podéis utilizar con los niños para jugar, trabajar, etc.

Acceder

Imprimir

AUTOESTIMA

. Posted in Formación

  ¿ Qué es la autoestima ?

 

Es difícil de definir la autoestima ya que la gran parte de los autores no acaban de ponerse de acuerdo, pero podemos emplear la expresión del INSTITUTO DE LA SALUD PUBLICA (Navarra):

La actitud valorativa hacia uno mismo, el sentimiento de valoración positiva o negativa con respecto a sí; o el amor a uno mismo.

 

En todo caso, la autoestima sería un juicio de valor acompañado de un

sentimiento, una vivencia que se compondría de:

Conocerse (autoimagen)

Aceptarse o rechazarse (autoaceptación)

Quererse o no (autoestima)

 

Por lo tanto, no es posible hablar de autoestima sin tener en cuenta que es algo que afecta al conjunto de la persona:

Su ser biológico.

Sus emociones.

Sus relaciones sociales.

 

Y todo ello va a partir de dos tipos de mensajes que siempre han de estar equilibrados:

Lo que nos dicen otras personas.

Lo que nos decimos a nosotros mismos.

 

De este modo, es fácil averiguar unas consecuencias de la adecuada autoestima:

Ayuda a superar las dificultades personales y garantiza una personalidad futura estable.

Favorece el aprendizaje: fundamenta la responsabilidad y desarrolla la creatividad.

Estimula la autonomía personal.

Posibilita relaciones personales adecuadas, de calidad.

 

¿ Qué podemos hacer como padres para mejorar la autoestima de nuestros hijos ?

Como se ha indicado anteriormente, centrarnos en hechos y mensajes externos hacia el niño, de forma que sus pensamientos sean positivos (papá me quiere; soy importante porque mamá me escucha, etc.), partiendo de las siguientes situaciones, que no son excluyentes entre sí, sino complementarias:

 

A.- Aceptarle tal y como es, con sus ventajas e inconvenientes, con respeto, pero sin caer en el proteccionismo:

 

-          Centrarnos en sus posibilidades y exaltarlas: ¡qué bien pintas!, ¡has crecido mucho!, lo has dicho muy bien, expresiones positivas de los logros que alcanza.

-          Reprender sólo tareas o situaciones, no a la persona en su conjunto: no es lo mismo este color no es el verde, busca el que sea verde a ¡es que nunca coges el verde!. Incluso utilizar las correcciones para alcanzar mejores resultados.

-          Valorar el esfuerzo para lograr acabar una actividad (no sólo escolar, también de vestido, aseo, orden, etc.) antes que los resultados, como medio de evitar el perfeccionismo exagerado o la falta de motivación.

 

B.- Asignarle responsabilidades y autonomía, valorándole según el grado de cumplimiento de las mismas:

 

-          Según su edad y desarrollo, darle pequeñas responsabilidades en el medio familiar: poner o quitar la mesa, ordenar sus juegos, ...

- Dejarle hacer pequeños recorridos solo por el parque, por la    calle.

- Eliminar poco a poco todas aquellas “ayudas” que les damos y que merman su capacidad de decidir: vestirles, darles la comida, “pasarles” la comida, bañarles. Si no les damos responsabilidad, se sienten inútiles.

- Nuestras alabanzas o pequeñas críticas adquieren sentido porque el niño sabe cuáles son sus obligaciones –responsabilidades

 

C.- Dejar claras cuáles son nuestras expectativas de logro, qué queremos que haga y cómo:

 

-          A menudo, usamos criterios cambiantes ante situaciones iguales o parecidas, por ello hay que matizarles qué es lo que esperamos que hagan, y no modificar la opinión en cuanto a lo que consideramos correcto o incorrecto: ellos no entienden nuestros cambios.

-          Enseñarles mediante ejemplos, e imitándonos, cómo pueden hacer y realizar sus responsabilidades y tareas.

-          Valorar, como ya se ha dicho, el esfuerzo y el empeño puestos en la actividad.

 

D.- Dedicarle un poco de tiempo al día: contarle un cuento antes de ir a la cama, compartir experiencias con él o ella:

 

-          Sus cosas, sus problemas, son importantes para ellos y nosotros tenemos que atender esas vivencias suyas de cada día, porque así les hacemos sentirse importantes.

-          Contarles cuentos, en los que se puedan identificar claramente los sentimientos de los personajes.

-          Crear situaciones fantásticas –el uso de marionetas es muy útil– para que expresen sus dudas y así poder ayudarles mejor.

 

E.- Intentar practicar habilidades sociales adecuadas:

 

-          La primera de todas, mantener un buen grado de acuerdo entre los padres en torno a cómo comportarse en casa y las responsabilidades que queremos que tenga el niño.

-          Reírnos y mantener gestos agradables; saludarnos de diversas maneras, aunque sean cómicas. Usar la amabilidad para pedir las cosas.

-          Emplear refuerzos positivos; iniciar los diálogos mediante situaciones vividas, evitando los reproches y críticas exageradas; acabar los diálogos con conclusiones sobre lo hablado (lo que nos ha gustado más o menos en la tele, en la calle, etc.).

-          Expresar nuestros sentimientos hacia el niño y hacia otras personas cercanas de forma abierta, y con un criterio claro: me gusta estar contigo porque te ríes mucho o prefiero irme porque no me gusta el ruido que hay.

-          Recibir los sentimientos del niño dándole la importancia que merecen: si el niño desea abrazarnos, es bueno que lo haga, que use el abrazo como forma de expresarse, y nosotros lo aceptemos porque para él somos importantes.

-          Resolver situaciones y problemas juntos, a partir de personajes de los cuentos, de lo que hemos visto por la calle, en el cole, en el parque...

-          Imaginar escenarios con otros niños y adultos del tipo ¿qué harías si nos encontramos con una persona a quien tú no conoces aún?, ¿cómo le pedirías a la mamá ...?, ¿qué le dirás a tu tío si te da un besazo?.

Pero, sobre todo, hemos de recordar que para mejorar la autoestima, la mejor herramienta es la comunicación día a día con nuestros hijos

 

OS DEJAMOS CON UNA PRESENTACIÓN QUE RESUME TODO LO QUE HEMOS DICHO HASTA AHORA (pincha aquí)

¿Dónde estamos?

CAI ESPERANZA DE TRIANA

C/Pureza nº 55  1ºplanta

41010. Sevilla.